Para la instalación de acero en cualquier estructura, hay un complejo proceso previo de trabajo de los materiales.
En este post te explicaremos cómo es el tratamiento de las chapas de acero, desde su fabricación hasta la instalación final, pasando por su transformación y las diferentes formas en las que se trabajan.
Ahora bien, comencemos por el principio: ¿Cuál es el primer paso para la creación de chapas de acero?

Fabricación y transformación de las chapas de acero

Del proceso de creación del acero ya hablamos en detalle en un post anterior. Sabemos además que las chapas son planas y que tienen medidas que oscilan entre 0,15 mm a 10 mm de grosor. Ahora el objetivo es convertirlas en piezas y estructuras de diferentes formas como, por ejemplo, chasis, carcasas o soportes, entre otros elementos.

Lo primero que tiene que realizarse es la eliminación del material. Se trata de cortar piezas del material en bruto (acero) para producir la forma que desees. Para obtener un producto con alta precisión y de calidad se suelen emplear cortes tradicionales y con tecnología avanzada.

Corte por láser

Es un rayo láser de alta densidad que se dirige a una pieza en concreto para fundirla, vaporizarla o quemarla, cortando así el material. Por ello, las cortadoras láser se usan para cortar, perforar y grabar.

Hay tres tipos de láser:

  • CO2 (dióxido de carbono). Alto rendimiento energético, Se usa cuando se quiere cortar material fino, así como grabar y perforar.
  • Nd (neodimio). Tiene una alta energía, no obstante, tiene una baja eficiencia de repetición. Es empleado para grabar, perforar y soldar.
  • Nd-YAG (granate de itrio y aluminio dopado). Tiene una potencia muy alta, por lo tanto, es apto para cortar materiales más gruesos.

El corte por láser sirve para cortar chapas que estén hechas de acero, no obstante, también es apto para otro tipo de materiales. Nosotros recomendamos utilizarlo para cortar piezas finas con un grosor de 6 mm.

Corte por chorro de agua

Se utiliza una boquilla para enfocar un chorro de agua con una presión muy alta para cortar una pieza. Para materiales como el acero se usa una mezcla de agua y sustancias granulares abusivas.

Este tipo de corte es idóneo para cortar chapas de distintos grosores y en todo tipo de materiales. Además, es el más preciso, con tolerancias de entre 0,005 mm y 0,1 mm.

Una de sus ventajas más destacas es que no genera calor en comparación con otro tipo de cortes.

Corte por plasma

Funciona aplicando calor y energía a un gas para que se pueda convertir en plasma. Posteriormente, se acelera un chorro de plasma muy caliente por medio de un gas inerte que sale de la boquilla de corte para llegar a la pieza. El plasma hace un arco eléctrico con la pieza, fundiéndola y cortándola. Al tratarse de un procedimiento eléctrico, las cortadoras de plasma solo pueden trabajar con materiales que sean conductores de la electricidad.

Esta técnica puede cortar materiales muy gruesos, hasta 200 mm para el acero.

Deformación

Se conoce como deformación a la aplicación controlada de fuerza para doblar o conformar chapas fabricadas en acero hasta conseguir las formas que se deseen. El proceso de deformación incluye: doblado, conformado, estampado y estirado. Para ello, se usan troqueles, frenos hidráulicos y magnéticos.

Métodos de montaje

El último paso es unir las piezas que se han procesado para formar un producto final. Los procesos de ensamblaje incluyen la soldadura (incluida la fuerte), el remachado y el uso de adhesivos.

El montaje de la estructura con las chapas de acero tiene que realizarse de acuerdo con un programa de instalación previamente establecido, asegurando en todo momento la estabilidad y la seguridad.

Las estructuras con chapas de acero  no requieren técnicas especiales en cuanto a la instalación. No obstante, hay que prestar especial atención al proceso de elaboración de las chapas para que los elementos sean rectos y no haya distorsiones en las soldaduras. Además, también tiene que ser segura frente a cargas de montaje, manteniendo siempre los apuntalamientos hasta que su retirada sea segura.

Aspectos a tener en cuenta

Cada parte de la estructura de chapas de acero tiene que estar alineada una vez que se ha montado. Por ello, no se pueden realizar conexiones permanentes entre las chapas hasta que se hayan alineado, nivelado y conectado de forma temporal con una parte suficiente de la estructura. El objetivo es asegurar que no se pueda desplazar ningún elemento durante el montaje posterior o el alineamiento del resto de la estructura.

El alineamiento de las chapas se puede realizar con cuñas. Estas se tienen que asegurar cuando exista el peligro de que se suelten, eso sí, las cuñas también tienen que ser de acero. Tienen que ser de una duración similar a la de la estructura y con un grosor mínimo de 2 mm si se usan en un entorno exterior. Si las cuñas se emplean para la alineación de estructuras con un material revestido tienen que estar protegidas de forma similar para proporcionar una duración concreta.

Si en la instalación se precisa soldadura en obra se tienen que seguir los procedimientos específicos para ello (directrices EN 1090-2 y EN 1011-3 ).

En resumen, las chapas de acero siguen todo un proceso que abarca desde su misma creación hasta la instalación final en la estructura correspondiente. Si necesitas chapas fabricadas en acero o cualquier tipo de asesoramiento no dudes en contactar con nosotros.